Semillas del Cosmos
Semillas del Cosmos
En el silencio que envuelve al mundo,
cuando la noche extiende su manto sin término,
se alza una voz que no nace de labios humanos
y dice con dulzura antigua:
espera… confía… respira.
Porque la paciencia es semilla del cielo,
y en el corazón del hombre
encuentra tierra para su eterno brote.
Nada apresura a la verdad,
pues la verdad es un río que corre
sin medida y sin frontera.
Y cuando la aurora abre sus párpados de fuego,
el poder se muestra desnudo de cadenas:
no es dominio que somete,
ni victoria que levanta estandartes,
sino luz que acoge al errante
y fuerza que se inclina para servir.
Escucha al universo en su canto oculto:
la espera enseña humildad al espíritu,
el poder despierta compasión en el fuerte,
y ambos, tomados de la mano,
conducen al alma hacia la unidad primera.
Así, aquel que comprende estas verdades
se vuelve puente entre el cielo y la tierra,
y por su ser fluye la paz
como un susurro que nunca se extingue.



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