La Ley que Ama Cumplirse
La Ley que Ama Cumplirse
Y una mujer preguntó al oráculo:
—Háblanos de la ley que hemos escrito sobre la tierra,
para saber si también está escrita en el cielo.
Y el oráculo respondió:
La ley es un puente tendido
entre tu soledad y la soledad del otro.
Si cruzas ese puente con miedo, será una prisión;
si lo cruzas con amor, será un camino de retorno.
Decís: “Hemos dado forma a una Constitución
para proteger la libertad y la justicia”.
Pero no olvidéis:
ningún papel puede contener
lo que el corazón se niega a vivir.
La verdadera ley no se pronuncia en los tribunales,
sino en el instante silencioso
en el que eliges no herir,
aunque tengas el poder para hacerlo.
Hablas de derechos,
y tus derechos son semillas.
Mas recuerda que toda semilla
lleva oculta la obligación de dar fruto.
No habrá justicia en la plaza
mientras haya tiranía en tus pensamientos,
ni habrá igualdad entre vosotros
si despreciáis la luz que habita en quien no comprende.
Os han dicho que la ley os protege.
Pero la ley sólo protege
a quien no la usa como espada contra su hermano,
sino como espejo para ver su propia sombra.
Cuando castigáis el engaño,
no destruyáis al engañador;
más bien despertad en él
el recuerdo de su propia dignidad.
Porque nadie miente al otro
sin mentir primero a su propia alma.
No preguntéis:
“¿Es esta Constitución perfecta?”
Preguntad más bien:
“¿Está mi vida a la altura de la justicia que proclamo?”
Porque si firmáis grandes palabras
con manos que tiemblan de egoísmo,
la tinta será sólo humo
sobre el agua del tiempo.
Os hablo, hijos de un mismo aliento:
La ley más alta
no es la que temes romper,
sino aquella que amas cumplir
aunque nadie te mire.
Cuando vuestra Constitución externa
resuene con la ley secreta del ser,
entonces la nación será un templo sin muros,
y cada rostro, un artículo sagrado
sobre el derecho a ser luz
y el deber de no apagar la luz ajena.
Y la mujer calló,
porque comprendió que la verdadera justicia
no desciende desde arriba como un decreto,
sino que asciende desde dentro
como una plegaria cumplida.
Nota:
Este texto es un poema reflexivo que invita a pensar sobre la ley, la justicia y la ética desde el corazón y la conciencia de cada persona. No pretende ser un documento legal ni histórico, sino una reflexión poética sobre cómo vivir la justicia y los derechos con responsabilidad y amor hacia los demás.
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