Todo nace del centro

Todo nace del centro



Hay una fuerza que no se ve,  

pero se siente en el silencio profundo.  

Una corriente que asciende y desciende,  

uniendo lo invisible con lo tangible.  


Todo nace del centro,  

donde la quietud se convierte en impulso.  

No hay palabras, solo presencia,  

y en ella, el misterio florece.  


Las manos del tiempo no imponen,  

sino que ofrecen.  

El cuidado no exige,  

solo sostiene.  


Cada brote es un eco de lo eterno,  

cada gesto, una ofrenda al ciclo.  

Y en el cruce entre lo humano y lo sagrado,  

la vida se reconoce a sí misma.  


No hay destino,  

solo expansión.  

No hay fin,  

solo transformación.  


La verdad no grita,  

resplandece.


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