Oda a la Ligereza

  


"Oda a la Ligereza "




Hoy la ciudad late

con ruido de mil tambores,


y sin embargo

mi alma se inclina como hoja suave,

cae sin prisa

y encuentra en el suelo

el susurro del viento.


Soy pluma que flota

entre palabras sin dueño,

un latido ligero

que apenas roza el miedo.


Dejo los anillos del deber

y las capas del deseo;

camino descalza por dentro,

hacia un silencio

que se viste de paz.


El peso se disuelve en aire

y la abundancia susurra en lo mínimo,

en lo justo,

en lo pequeño

que sostiene la vida.


No hay prisa

cuando el alma respira,

no hay lucha

cuando el corazón se abre al asombro.


Soy montaña quieta

que escucha el murmullo del mundo,

río que canta

sin moverse en su espera.


Si el mundo celebra

con estruendo y brillo,

yo celebro

con un simple suspiro,


porque la verdadera fiesta nace

cuando el ser se torna templo:

un lugar donde lo infinito habita

sin necesidad de palabras.



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