Mientras la vida me mece y me lleva.
Mientras la vida me mece y me lleva.
Mientras la vida me mece y me lleva,
me dejo ir en su compás secreto.
El río no busca sus orillas,
solo se dona al gesto de partir,
como el alma que, al soltar sus manos,
regresa al manantial de donde vino.
La montaña aparenta eternidad,
pero el tiempo le susurra su nombre,
y su polvo danza entre las nubes
para besar la tierra,
solo un instante,
antes de volar otra vez.
No soy de la abundancia ni del vacío,
de la subida ni del abismo,
pues todo canta su mismo ciclo.
La luna crece y mengua,
siempre adorada,
sin perder su fuego secreto.
Así también mi corazón,
abierto como un valle tras la tormenta,
recibe al misterio sin entenderlo,
y en esa dulce ignorancia
la vida me toma de la mano,
me guía sin drama,
con un propósito invisible,
hacia la verdad que cambia
y aun así, permanece.



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