La semilla dormida

 La semilla dormida



Bajo un cielo sordo,

la corriente se hiela en su cauce,

y las ramas esperan sin fruto.


El aire guarda palabras

que nunca tocarán el oído,

y los pasos se detienen en la piedra.


Entre muros de sombra

la semilla duerme sin brotar,

los relojes olvidan su latido.


Hasta que la montaña,

firme y callada, abre su pecho,

y el silencio se torna un lago en calma.



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