La plenitud del alma
La plenitud del alma
En la plenitud callada
donde el alma se disuelve
una joya reposa invisible
como los ríos que olvidan
y corren
No hay corona, ni trono
sino un pulso, bajo la noche
una luz que no se anuncia
pero llega
El Tao no pregunta
se abre
como los árboles que dan sombra
sin pedir
Cuando el miedo encierra
recuerda el agua
su fuerza en la quietud
su poder en ceder
La plenitud del alma
es un canto
sin cadenas
una llama que arde
sin consumir
Y en ese fuego callado
somos Uno.



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