Sigue la dirección que despierta la energía
Sigue la dirección que despierta la energía
Sigue la dirección que despierta la energía:
no la que levanta muros,
sino la que abre ventanas.
No escuches la voz que repite tus límites,
ella solo conoce el pasado.
Escucha la semilla que insiste en crecer,
aunque nadie la mire.
Cuando todo esté listo,
el alma se mostrará sola,
como un río que encuentra su cauce
sin que nadie lo empuje.
He aprendido a hablarle a mi mente
como quien conversa con un niño curioso:
con calma, con paciencia,
con palabras que invitan a explorar.
He aprendido a esperar sin miedo,
a confiar en ese pulso secreto
que late incluso en la oscuridad.
Ya no me detengo en lo que falta,
sino en lo que florece:
cada gesto, cada chispa,
cada certeza pequeña
que me recuerda que sigo avanzando.
Ahora sé que puedo mostrarle a mi mente
el camino del sol,
la belleza de lo que ya soy,
la fuerza que no necesita ruido
para ser inmensa.
Nada habrá que hacer:
solo dejar que la luz
se encienda por
sí misma,
en su tiempo,
en mí.



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