La corriente del rio
" La corriente del rio ”
No luches con el río,
déjalo pasar.
Su corriente no es tu enemiga,
es el espejo del cielo
en movimiento.
Cada vez que intentas detener lo que fluye,
el alma se tensa,
el cuerpo se quiebra un poco por dentro.
Y la irritación nace,
como un hierro que se oxida en silencio.
Pero si sueltas,
si dejas que el agua lleve lo que no puedes sostener,
un espacio se abre.
Y allí,
la paz entra sin pedir permiso.
No es rendición,
es confianza.
Es recordar que la flor no empuja el amanecer,
solo se abre cuando el sol la toca.
Así también el alma:
cuando deja de exigir al mundo
que sea distinto,
vuelve a escuchar su propia música.
Y el fuego que quemaba,
se vuelve luz que guía.
La herida respira,
el cuerpo descansa
Entonces, desde lo más hondo,
una voz suave te dice:
“No cambies el río.
Cambia tu modo de mirarlo.”
Y todo se vuelve claro,
como la paz que siempre estuvo esperándote.



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