Elijo responder con suavidad




Elijo responder con suavidad



En el templo silencioso de mi ser,

elijo responder con suavidad,

como un suspiro que nace del alma

y no busca ser oído,

solo verdadero.


No necesito agradar.

Hay una paz antigua

que me sostiene desde dentro,

una luz que no pide permiso

para brillar.


Con presencia plena, me ofrezco al instante,

como hoja que cae sin temor,

como río que se entrega a su cauce.


Cada palabra es un puente invisible,

cada gesto, una oración sin nombre.


El amor no se fuerza ni se vende:

fluye, claro y sereno,

desde lo que es eterno en mí.


Así, en calma y humildad,

respondo desde el alma despierta,

dejando que la paz sea mi voz,

y la verdad, mi senda sagrada.


Soy brisa que toca sin herir,

luz que habita el instante,

presencia que no pesa,

río que susurra sin hablar.


No busco reflejos ni aplausos,

solo el eco del alma en calma,

donde el silencio

se vuelve oración.



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