El Viajero y el Refugio

 



 El Viajero y el Refugio



Camina el día con pies ligeros,

como agua que busca su cauce.

Cada paso encuentra sombra y luz,

cada encuentro, una señal silenciosa.


Hay lugares donde avanzar es claro,

y otros donde la senda se curva,

donde detenerse no es rendirse,

sino guardar la fuerza que aún vibra.


El viento susurra lecciones antiguas:

camina con cuidado, escucha el ritmo,

siente la tierra bajo tus pies,

y deja que el río te enseñe a esperar.


Hay un momento para abrir los brazos,

y un momento para retirarse a la calma.

El viajero lo sabe:

quien respeta su propia luz,

siempre encuentra el camino de regreso

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