El Viaje Interior

 El Viaje Interior



En la quietud del crepúsculo,  

cuando el mundo se disuelve en reflejos,  

mi cuerpo se asienta como piedra sagrada,  

y mi alma se alza, ligera como el viento.


Soy carne que respira,  

pero también luz que recuerda.  

 templo de memorias,  

viajera sin fronteras.


El ojo que no ve,  

mira desde dentro.  

La luna en mi pecho  

marca el ritmo de lo eterno.


Cada espiral en mi vientre  

es un mapa hacia lo profundo,  

donde el silencio canta  

y el misterio se revela.


No busco fuera lo que ya arde dentro.  

No huyo del dolor, lo abrazo.  

Porque en cada sombra,  

hay una chispa de verdad.


Hoy me siento,  

y dejo que el alma camine.  

Porque el cuerpo es raíz,  

pero el espíritu… es cielo.



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