El arte de soltar
“El arte de soltar”
Soltó,
como quien abre la mano al viento
y deja partir lo que ama.
No hubo pérdida,
solo espacio.
En ese gesto quieto
todo se volvió más leve:
el tiempo, el cuerpo,
los nombres.
Soltó hasta el deseo de entender,
y en el hueco que quedó
brotó la luz,
suave, inagotable.
Comprendió entonces
que soltar no es irse,
es volver
a lo que siempre fue.



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