El alma que no teme

 El alma que no teme 



Los impedimentos llegan,

no como muros,

sino como espejos que piden claridad.


Me enseñan a afinar el paso,

a dejar que el ruido se calme,

hasta oír la voz pura que no teme.


El alma no empuja leyes ni tiempos,

solo susurra direcciones sutiles.


Cuando me vuelvo silencio,

la senda se traza sola,

como río que halla su cauce

sin forzar la piedra,

sólo fluyendo con certeza.

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