Después del Fuego
“Después del Fuego”
Hoy no ardo,
hoy respiro.
La llama azul que me purificó
ya no pide más leña,
solo silencio.
He mudado la piel del impulso,
y en su lugar
hay una calma que guía sin voz.
La urgencia, es ya
solo el pulso suave
de quien sabe que ha llegado
sin moverse.
El liderazgo no se toma,
se encarna.
sostiene sin apretar,
Mira sin exigir,
y ama sin perderse
Y el viento me recuerda
que todo lo que asciende
vuelve a la raíz.
Así comparto:
como quien ofrece pan y vino
sin temer al hambre,
como quien enciende la luz
Y retira la sombra.
Mi revolución fue interna.
Ahora soy hogar.
Y en cada gesto,
en cada palabra que no digo,
la familia del mundo
me reconoce.
Hoy cultivo la elegancia
de lo invisible.
Hoy soy presencia
que no necesita nombre.



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