Ahora es tiempo de semillas

Ahora es tiempo de semillas





Mi querida mente, escucha,

escucha:


ya no más, no más fuego que quema las ventanas

ya no más palabras que giran como ríos sin fin

ya no más yo yo yo enredada en lo que ya pasó.


Suelta, suelta,

suéltalo todo,

que las manos no se aferran cuando saben que el aire es vida

y el aire entra y sale y tú respiras.


Mi querida mente, ¿ves?

el tema que te llama ya no tiene hambre de ti,

ya se sació.


Y ahora,

ahora es tiempo de semillas,

de esas que se esconden en el suelo,

calladas, invisibles, listas para estallar en verde.


Déjalo ir, mente mía,

déjalo ir

como se va la arena entre los dedos,

como se va el humo de la olla,

como se va el miedo cuando alguien te dice:

“está bien, está bien, estás bien.”


Cada pensamiento que sueltas es un tambor,

un canto, una lluvia sobre el tejado de tu pecho.

Cada respiro que tomas es música.

Cada espacio que abres es amor,

amor que no se ve, pero se siente,

amor que entra lento, suave, sin pedir permiso.


Mi querida mente, escucha esto:


no es olvido, no es derrota,

es danza, es ritmo, es el pulso del mundo

que entra y sale por tu boca, por tus manos, por tus ojos.


Y tú, tú estás viva,

tú estás viva,

y eso basta para que todo lo demás

encuentre su lugar.




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