Cuando la abundancia fluye
Cuando la abundancia fluye
La abundancia fluye
como río sin orillas,
sus aguas son espejos del sol,
confunden al viajero,
arrastran sus pasos,
pero en lo profundo murmura una verdad:
lo efímero se vuelve semilla de eternidad.
No es la multitud de dones quien sacia al alma,
sino la claridad que despierta
de saber elegir.
Del tumulto nace el silencio sin fin,
del instante pleno,
la senda hacia el mañana.
El espíritu aprende su destino:
no guardar, sino abrazar,
no poseer, sino caminar,
no retener,
sino encender la luz del sendero.
Cada día la vida derrama abundancia,
como lluvia sobre campos abiertos,
pero el verdadero progreso
es la huella invisible
cuando el corazón
transforma lo vivido en resplandor.



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