Carta a mi fortaleza

 Carta a mi fortaleza


Querida fortaleza:


Te escribo porque

sigo sintiendo tu sombra buena

en algún rincón del pecho.

Fuiste chispa,

fuiste paso firme,

fuiste esa música que uno no sabe tararear

pero igual lo acompaña.


Caminábamos juntas

como si la vida fuera más liviana

de lo que en verdad es.

Y, a ratos, lo era.


Ahora estás bajito,

como si te hubieras quedado

entre mis tristezas de siempre

o en ese cansancio

que llega sin pedir permiso.

Pero no te doy por perdida:

aprendí que a veces la fuerza

solo se sienta a respirar

hasta que pasa la tormenta.


No te llamo a grito;

no te reclamo ni un poquito 

Solo te dejo estas palabras

como quien deja agua fresca

a la orilla del sendero.

Aquí estoy, mirando los rostros,

tocando el alma ajena

con el respeto de mis manos abiertas,

haciendo un claro para tu regreso.


Cuando vuelvas, volveré contigo.

Y si te demoras, te aguardo.

Porque lo verdadero no se quiebra:

se guarda, se sosiega,

y vuelve a levantarse

con  luz del día bueno


Hasta cuando quieras 

Con  todo mi amor

y respeto



PD: Ahora sé que tu quietud

era un canto escondido,

que te preparaba para volver

más sabia, más serena, más brillante




 ------


 ✨

Tú apoyo mantiene vivo este espacio ✨

Cada contribución nos permite seguir creando reflexiones, meditaciones y contenido espiritual para toda nuestra comunidad alrededor del mundo.

Si este blog te inspira o te acompaña en tu camino, considera aportar con un pequeño gesto de gratitud:


Apoyanos aquí 👉   https://ko-fi.com/templodeorigen.  💛 



Cada ayuda, por pequeña que sea, hace posible que sigamos compartiendo luz y construyendo un espacio de paz y reflexión.

Gracias de corazón por tu presencia y tu colaboración 🙏✨


Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares