Canto de equilibrio

 

Canto de equilibrio 



No alces tu voz para aplastar,

ni tu fuerza para dominar.

El poder que llevas en las manos

es semilla, no martillo.


Camina despacio sobre la tierra ajena,

escucha el murmullo de los otros ríos,

porque cada país, cada pueblo,

lleva su historia, su raíz, su canción.


La fuerza sin prudencia se quiebra,

el poder sin cuidado se pierde.

Avanza con respeto,

con alianza, con palabra,

y verás que lo difícil se suaviza,

que lo desigual se equilibra,

y que juntos, sin imponerse,

nace un camino donde todos pueden crecer.


Pues el equilibrio no es la sombra de la debilidad,  

sino la fuerza serena del que guía.  

Es el arte de transformar la discordia en canto,  

y la desigualdad en un orden que florece.  

El gobernante que conoce el equilibrio  

no manda: sirve.  

No impone: armoniza.  

Y en su silencio, la multitud descubre su propia 

voz.



Nota:

El poder debe ser usado con medida: quien lo ejerce sin prudencia pierde lo que busca conservar.

No sé debe subestimar las voces de otros pueblos; pues ignorarlas nos lleva al conflicto y a la  resistencia.

La diplomacia y la alianza fortalecen más que la imposición.

Actuad con visión y paciencia: es saber cuándo presionar y cuándo ceder asegurando la estabilidad y éxito duradero


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