Alquimia del alma
Alquimia del alma
Confío en el pulso secreto del mundo,
aunque no vea cada hilo,
aunque a veces duela.
Mi dolor no es enemigo;
es maestro disfrazado de fuego,
que no me quema,
sino que me moldea y me hace oro.
No hay prisa en la danza del alma.
Cada fragmento llega cuando el corazón está listo
para recibirlo.
Me abrazo a mí misma,
me permito ser templo y río,
llama y sombra.
Aun cuando el mundo parece cerrarse,
no me retiro del misterio dentro de mí.
Me sostengo en el amor que soy,
me elijo,
y dejo que el viento me lleve.
Mi alma, sabia y silenciosa,
sonríe a la transformación.
Cada cicatriz es un verso,
cada herida, un portal.
Ven, corazón,
aprendamos juntos que la alquimia del alma
no se fuerza;
fluye como agua hacia el mar,
y nos hace nuevos.



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